Es sin duda una de las legislaciones más avanzadas de la Unión Europea en materia de salud laboral

El 25 de noviembre se celebró la XIII Jornada Nacional de Prevención, organizada por la UGT de Asturias dentro del programa financiado por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales a la que fueron convocados los delegados y delegadas de prevención de UGT Asturias en las empresas. La jornada, coincidiendo con el veinte aniversario de la ley de prevención de riesgos, abordó desde diferentes perspectivas los efectos y consecuencias de la puesta en marcha de esta ley, así como la realidad en este momento y las perspectivas de futuro en relación al marco legal y a su grado de cumplimiento.

En este marco, la secretaria de Salud Laboral, Emma Fernández, destacó que son muchos los motivos que hacían necesaria la aprobación de esta norma, entre ellos el mandato constitucional contenido en el artículo 40.2 de la Constitución Española que encomienda a los poderes públicos velar por la Seguridad e Higiene en el trabajo. Este mandato como señala la propia Ley en su Exposición de Motivos conlleva la necesidad de desarrollar una política de protección de los trabajadores mediante la prevención de los riesgos derivados del trabajo. Otro motivo es la necesidad que en aquel momento existía, de transponer al Derecho Español las Directivas Europeas en materia de protección de la salud de los trabajadores, y por último la dispersión y antigüedad de la normativa sobre esta materia que existía en ese momento.

Fernández añadió que ley supone un punto de inflexión cultural importante pues pasamos de un enfoque reactivo, en el que era habitual la reparación del daño una vez producido, a un enfoque preventivo y que uno de los propósitos que persigue es fomentar una auténtica cultura preventiva involucrando a la sociedad en su conjunto.

En su opinión, el balance de la ley en general es positivo, dado que a partir de su promulgación se produce un gran desarrollo normativo y desde su puesta en marcha, se observa una tendencia decreciente de las cifras de siniestralidad, que es necesario mantener y que no puede verse mermada por la crisis y del mismo modo se ha avanzado en el reconocimiento de enfermedades profesionales.

Entre las grandes novedades que introdujo esta Ley es la creación de la figura del Delegado de Prevención, es decir un representante legal de los trabajadores al que se le dota de una serie de funciones y competencias en materia de seguridad y salud en el trabajo, y que son un auténtico pilar en la Prevención de Riesgos Laborales.

No podemos olvidar en el marco de la Jornada en la que hoy estamos, que la disposición quinta de la Ley de Prevención, viene a ordenar la creación de una Fundación con participación tanto de las Administraciones Públicas como de las organizaciones sociales cuyo fin es la promoción de actividades destinadas a la mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo y que es quien como sabéis financia la Jornada que hoy estamos celebrando.

Esta Ley de Prevención de la que conmemoramos en esta Jornada sus 20 años de andadura es sin duda una de las legislaciones más avanzadas de la Unión Europea en materia de salud laboral. No obstante, las cifras de accidentes y muertes en el trabajo, aún hoy en día, ponen en evidencia que el más idóneo de los marcos legales sirve de poco si no se aplica con rigor.

Para la Unión General de Trabajadores es necesario seguir prestando la máxima atención al cumplimiento de la normativa y para hacerlo es fundamental que seamos uno de sus máximos difusores como hacemos hoy aquí.

No es tarea fácil conseguir que en todos los centros de trabajo se observe estrictamente la normativa en PRL, pero ese es un reto que nos tenemos que exigir, y así debemos también exigírselo tanto a las empresas como a la propia Administración, en tanto que ha de ser la principal garante de la aplicación de la normativa.

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