El domingo, 7 de octubre, las organizaciones que componemos la Confederación Sindical Internacional (CSI) celebramos el Día mundial por el trabajo decente, una jornada en la que reivindicamos políticas que mejoren la situación de los trabajadores y trabajadoras en España y en el mundo. Este año, el lema elegido es “Cambiar las reglas” en alusión a un necesario cambio que impulse una distribución justa de la riqueza.

En España, diez años después de la crisis, seguimos denunciando que la salida no está siendo percibida por las personas. La clase trabajadora sigue sufriendo altos niveles de paro y condiciones de trabajo extremadamente precarias. Las trabajadoras sufren la precariedad con mayor intensidad. Las mujeres son discriminadas en la retribución salarial y su trabajo muchas veces tampoco tiene el reconocimiento social que se merece.

Los jóvenes soportan la falta de oportunidades, el abuso y el fraude de formas de contratación y la consecuente migración forzada en busca de oportunidades de empleo. Además, sufren explotación en sectores específicos, ámbito en el que el compromiso con el trabajo decente debe asumir el reto de evitar que el uso de nuevas tecnologías suponga la consagración de peores condiciones de trabajo.

Exigimos al gobierno de España que fomente el diálogo social y legisle para garantizar el trabajo decente, sin eludir cuestiones como la derogación de las reformas laborales; el compromiso con la mejora de las condiciones de trabajo; que se establezca de nuevo un compromiso de Estado con la cooperación al desarrollo en materia sindical para que pueda garantizarse la defensa de la clase trabajadora a nivel mundial; que España juegue un papel relevante en la Unión Europea en la defensa de un modelo laboral equitativo y, en definitiva, que todos los trabajadores y trabajadoras se beneficien justamente del crecimiento a que contribuyen con su esfuerzo.

Asturias no es una excepción a la situación general de nuestro país. Los altos niveles de temporalidad ponen de manifiesto la urgente necesidad de reducir estas tasas, pues la mayoría de contratos temporales son injustificados, y así terminar con el delito laboral que supone el uso fraudulento de de la contratación, un fenómeno que tienen mayor incidencia en determinados colectivos, como las mujeres y los jóvenes.

Además, los salarios han sufrido importantes pérdidas de poder adquisitivo por lo que es necesario impulsar los salarios para repartir la riqueza generada en la economía. Para ello se ha de cumplir lo firmado entre patronal y sindicatos, el IV AENC, que recoge incrementos de hasta el 3% y salarios mínimos de 1.000 euros, ya que su cumplimiento supondrá desbloquear un importante número de convenios en Asturias que están pendientes de firma.

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