Una nueva muerte en accidente laboral nos lleva a tener que concentrarnos  por primera vez en 2026 en señal de duelo y repulsa contra la lacra de la siniestralidad laboral en Asturias.

Queremos trasladar nuestro más sentido pésame y solidaridad a la familia del  compañero fallecido en el astillero de GONDÁN, en Castropol.

Una muerte que, por sus características como es el aplastamiento por la caída de una carga sobre el trabajador, debería haberse ya desterrado de los centros de trabajo hace ya muchísimo tiempo.

Estamos asistiendo a un repunte de accidentes con resultado de muerte o de graves consecuencias para los afectados, que deberían de haber desaparecido totalmente pues son absolutamente previsibles y evitables: atrapamientos, caídas en altura, aplastamiento…

Está demostrado que además esas circunstancias se dan con mucha más frecuencia si las personas trabajadoras lo son de una contrata o subcontrata, ya que en esas modalidades de contratación se tiene una menor falta de información y formación en materia de prevención de riesgos laborales.

Ante esto vemos una pasividad y tolerancia de la parte empresarial para tomar medidas efectivas que permitan corregir la situación.

Se han cumplido 30 años desde que se aprobó la Ley de Prevención de Riesgos laborales, que en su momento supuso un avance fundamental en la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores y trabajadoras.

Pues pese a los datos que  hacen necesaria la renovación y adaptación de dicha ley a la realidad actual, la parte empresarial, concretamente la CEOE ,ha sido incapaz de alcanzar un acuerdo con el gobierno y los agentes sociales para poder modificarla.

Una gravísima responsabilidad de los empresarios que  así demuestran su nulo interés en poner fin a esta sangría que cada año se cobra la vida de muchas personas trabajadoras.

En ese sentido apelamos a la responsabilidad de la clase política y de los responsables de todas las administraciones a que pongan los medios y recursos necesarios para la vigilancia de la salud y la seguridad de las personas trabajadoras.

Frente a los incumplimientos exigimos mano dura para hacer que incumplir la ley salga caro a quién lo haga.

¡No somos los trabajadores y trabajadoras los responsables de la ausencia de medidas de prevención! ¡Pero sí somos las víctimas, quienes nos dejamos la vida en el trabajo!   

Seguiremos insistiendo en que hay que castigar severamente a quien incumple la legislación. Tras cada accidente se deben investigar las causas y dirimir las responsabilidades a que haya lugar.

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