El pasado 8 de mayo, UGT Asturias celebró su XV Congreso, cinco años después del último congreso, que hubo de posponerse un año por la situación de pandemia. Con el objetivo de analizar lo ocurrido en el ámbito económico, laboral y social en nuestra región, a lo largo de este periodo entre congresos y mostrar las posiciones y propuestas que desde UGT Asturias realizamos, se elaboró el estudio titulado BALANCE SOCIOECONÓMICO Y LABORAL DE ASTURIAS 2016-2020.

En él se hace un repaso de la evolución de los indicadores más significativos de este periodo, marcado por el desarrollo de acontecimientos excepcionales que han condicionado nuestras vidas, nuestra economía y nuestro mercado laboral y que nos han colocado ante retos desafiantes a los que UGT Asturias ha tratado de dar respuesta.

El estudio contiene los siguientes capítulos:

  • CAPÍTULO 1. CONTEXTO ECONÓMICO INTERNACIONAL Y NACIONAL
  • CAPÍTULO 2. ECONOMÍA ASTURIANA
  • CAPÍTULO 3. DEMOGRAFÍA
  • CAPÍTULO 4. MERCADO LABORAL
  • CAPÍTULO 5. CALIDAD DE VIDA
  • CAPÍTULO 6. I+D+i
  • CAPÍTULO 7. DIÁLOGO SOCIAL
  • CAPÍTULO 8. PROPUESTAS
  • CAPÍTULO 9. ANEXO ESTADÍSTICO

Además incluye un prólogo del secretario general, Javier Fernández Lanero, que reproducimos a continuación:

«Desde que en mayo de 2016 UGT Asturias celebrara su XIV Congreso hasta hoy, que celebramos el XV Congreso el 8 de Mayo, son varios los acontecimientos a los que nos hemos enfrentado, tanto UGT como organización, como el conjunto de los trabajadores y trabajadoras de Asturias y de la ciudadanía.

Si existe una frase que se ha acuñado con demasiada frecuencia en estos cinco últimos años, esa ha sido la de “es un momento histórico” y no es para menos, pues se han venido sucediendo una serie de acontecimientos que resultaban excepcionales, cuando no inauditos, por sus consecuencias, impacto y dimensiones que han removido y agitado la realidad económica, laboral, social, política y sanitaria de nuestro país y nuestra región, alterando nuestro mundo y nuestra rutina de convivencia.

A todos ellos, desde UGT Asturias les hemos tratado de hacer frente, como si nuestro lema en aquel XIV Congreso del año 2016 se hubiera convertido en un vaticinio del futuro que nos esperaba, cuando bajo el eslogan de “La Unión en Pie” parecíamos predecir la resistencia que nos iban a exigir los acontecimientos que nos deparaban los cuatro años de mandato, convertidos finalmente en cinco, algo también excepcional.

Desde el primer momento, año 2016, se iniciaron acontecimientos políticos de gran repercusión como el referéndum británico del mes de junio, donde ganó la opción conocida como Brexit, generando una corriente de euroescepticismo que debilitaba al proyecto europeo. También la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en el mes de noviembre de aquel año, con un discurso poco o nada favorable a la cooperación internacional, no así al proteccionismo o también contrario al desafío medioambiental y al Acuerdo de París que abandonaría en el 2020. Por no hablar de las tensiones en el comercio internacional con la guerra comercial que se iniciaba entre China y EEUU en su lucha por la hegemonía del 5G y el establecimiento de aranceles a productos europeos.

Tomaban fuerza también, a lo largo de este lustro, cambios sustanciales en las formas de producción y de consumo, así como en las relaciones laborales, con el mayor desarrollo de la innovación tecnológica, la inteligencia artificial, los algoritmos, el análisis de datos (big data), la robótica, o el internet de las cosas.

Dramático e inaceptable ha seguido siendo, aún en nuestros días, la falta de respuesta de la Unión Europea ante la crisis de los refugiados derivando en una profunda crisis humanitaria que a día de hoy sigue mostrando su peor cara.

También en estos años se han adoptado acuerdos y decisiones europeas que están afectando muy de cerca a nuestra región, derivadas de la apuesta por un proceso de transición energética para avanzar hacia una economía limpia y sostenible y que han afectado de lleno a nuestra actividad industrial y energética y al cierre de minas y centrales térmicas, sin que a día de hoy se hayan desarrollado proyectos alternativos, llevando a nuestra organización a una reivindicación latente por salvar la industria ante el estado de “emergencia industrial”que nos obliga a exigir el cumplimiento de los acuerdos firmados respecto a la minería y a las térmicas y que se adopten los mecanismos necesarios para paliar el fracaso del estatuto de la industria electrointensiva estableciendo un marco regulatorio energético estable y competitivo en consonancia con los países de nuestro entorno. El objetivo es exigir al Gobierno de España una apuesta firme por una industria competitiva y de futuro para Asturias, algo vital para garantizar el empleo de calidad y el futuro de nuestra comunidad autónoma.

Cabe recordar, en el panorama europeo, las tensiones sociales desarrolladas a partir del 2018 en algunos países como en Francia, la inestabilidad en la política económica italiana, después de que este país se negara a cumplir con las reglas de estabilidad presupuestaria, la desaceleración de la producción industrial alemana, y la salida de Grecia del programa de ajuste, no sin haber pagado un elevado coste social del que tardará años en recuperarse.

En el contexto político nacional y regional el período de los cinco últimos años estuvo marcado por una elevada inestabilidad política, con sucesión de elecciones generales, moción de censura y amplios periodos de interinidad política. A finales del año 2015 se celebraron elecciones generales (20 de diciembre), dando como resultado una fragmentación del arco parlamentario que obstaculizó la formación de un gobierno durante la primera parte del año 2016 y desembocó en la celebración de nuevas elecciones generales en menos de seis meses (26 de junio de 2016) de las que el Partido Popular consigue formar gobierno el 29 de octubre, tras casi diez meses de estar en funciones.

Nuevamente en el año 2018, tras prosperar la moción de censura contra el Gobierno del Partido Popular por los constantes casos de corrupción, Pedro Sánchez alcanza la presidencia del Gobierno en junio de 2018. No obstante, la debilidad del Gobierno en minoría le impide sacar adelante un proyecto de Presupuestos Generales del Estados para el año 2019, dando paso a una nueva convocatoria de elecciones para el 28 de abril de 2019. Tras estos comicios no se alcanza un acuerdo para formar gobierno, con lo que el ejecutivo socialista estaría en funciones hasta el mes de noviembre de 2019 donde se produce una nueva convocatoria electoral con unos PGE prorrogados dos años (2019/2020). Entonces, sí, se logra formar un gobierno progresista de coalición entre el PSOE y UNIDAS PODEMOS poniendo fin a una etapa política de elevada inestabilidad y pudiendo sacar adelantes las cuentas para el año 2021.

Por si fuera poco, en el año 2019, las dos elecciones generales coincidieron también con las europeas, autonómicas y locales celebradas en el mes de mayo. Sin duda esta sucesión de acontecimientos políticos generaron una ralentización y paralización en la toma de decisiones políticas que pasaban factura al desarrollo económico del país y también de nuestra región.

A pesar de todo, la economía española venía mostrando un crecimiento a lo largo del periodo 2016-19, con tasas por encima del 3% y destacaba en la Unión Europea con las tasas más elevadas. Situación favorecida, entre otros factores, por el bajo precio del petróleo, la política monetaria expansiva del BCE y los conflictos en algunos países que hizo que muchos turistas escogieran nuestro país como destino. También, la economía asturiana venía mostrando un crecimiento continuado desde el año 2015, acumulando así cuatro años de tasas positivas. Todo ello, sin embargo, no permitió que el mercado laboral eliminara sus desequilibrios estructurales con un empleo precario y temporal, de bajos salarios y de discriminación para algunos colectivo como el de jóvenes, obligados a una emigración laboral involuntaria en muchos casos, o las mujeres, siempre con indicadores laborales inferiores a los hombres, tanto en el acceso como en la permanencia en el mercado de trabajo, así como en las condiciones a la hora de ser expulsadas del mismo.

Por si los acontecimientos no hubieran sido lo suficientemente “históricos”, llegó el año 2020 y con él una de las mayores crisis a la que se ha enfrentado el conjunto del planeta en las últimas décadas. La llegada del lamentablemente conocido Covid 19 y su propagación a lo largo y ancho del planeta frenó en seco a todos los países y sus economías, relegando las tasas de crecimiento a niveles negativos no conocidos desde las guerras mundiales, ante una paralización económica sin precedentes en nuestra historia más reciente. Y desde luego, lo que fue peor, con un coste en vidas humanas que aún a día de hoy nos estremece y se nos hace inasumible y dramático.

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia de la COVID19. Una emergencia sanitaria a nivel global cuyo impacto es muy superior al inicialmente esperado, aunque aún difícil de calcular en toda su amplitud. La crisis sanitaria se trasmitió a la sociedad y a la economía a una velocidad vertiginosa, afectando tanto a la economía como a nuestras formas de vida y de relacionarnos.

Cabe destacar la reacción ante la crisis en diferentes ámbitos: desde Europa, con una movilización de recursos económicos sin precedente para hacer frente a los efectos de la pandemia y tratar de recuperar la economía y el empleo; desde España, con actuaciones y políticas que trataban de reforzar al máximo la protección social y de evitar la destrucción masiva de la actividad productiva y de empleo; y desde Asturias, donde se pusieron en marcha actuaciones para proteger a empresas, trabajadores y ciudadanos, con especial atención a colectivos más vulnerables, reforzando los niveles y actuaciones en protección social. Ni que decir tiene que en todos los ámbitos la prioridad fue desde un primer momento la sanitaria, la protección de la salud y de las vidas humanas.

Es importante destacar el papel que hemos tenido y desarrollado los agentes económicos y sociales, entre los que está nuestra organización, que nos movilizamos desde el principio para acordar muchas de las medidas que se pusieron en marcha tanto en el ámbito nacional como el regional. Cabría destacar por su importancia el acuerdo en torno a los ya conocidos como ERTEs Covid que han sido y siguen siendo claves para frenar la destrucción de empleo y el cierre masivo de empresas. Instrumentos que es fundamental mantener hasta que no se recupere la actividad productiva. También a nivel regional, en Asturias, donde pactamos medidas para afrontar la nueva realidad y que terminó con la firma del acuerdo de concertación regional (CREA 2020-21) en agosto de 2020, donde quedaron recogidas aquellas actuaciones que creímos prioritarias para hacer frente a la pandemia desde el ámbito económico, productivo, de empleo y desde la protección social y los servicios públicos esenciales.

Ni que decir tiene que una de las lecciones que ha evidenciado esta crisis es la importancia de contar con unos servicios públicos de calidad, con un sistema de protección social desarrollado y como los recursos que destinemos a ellos son una inversión en estabilidad, futuro, desarrollo y seguridad. Una evidencia que despeja cualquier duda sobre su importancia en el crecimiento y desarrollo económico y social y que desvela el modelo de sociedad al que debemos aspirar.

En los próximos años debemos afrontar, entre otros, retos claves como son la transformación del tejido industrial y la recuperación de la actividad productiva y el empleo en los sectores que han sufrido con especial virulencia los efectos de la pandemia y las restricciones impuestas. Debemos hablar de la digitalización, de la transformación ecológica, del aumento de la inversión en I+D+i, de la sostenibilidad de las empresas, del empoderamiento de las mujeres, de la necesaria generación de empleo estable y de calidad, de la movilidad eléctrica, de la eficiencia energética, de la mejora de los servicios sociales, del desarrollo de la economía de los cuidados y la recuperación del mundo rural, entre otros. Sin olvidar, el papel que debe jugar en todo ello la concertación regional y el diálogo social en todo momento.

Pasados los perores meses de la pandemia y sin poder hablar aún de la era post-Covid, ante la todavía falta de inmunización de rebaño con las vacunas, Asturias debe retomar los desafíos que teníamos antes de la pandemia y hacer frente a aquellos otros que nos ha dejado y dejará las secuelas de la crisis sanitaria.

Unos retos y desafíos en los que desde UGT nos implicaremos con el objetivo de seguir TRABAJANDO PARA CONSEGUIR LA ASTURIAS DE LAS OPORTUNIDADES.»

CONSULTAR: BALANCE SOCIOECONÓMICO Y LABORAL DE ASTURIAS 2016-2020.

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