«La digitalización, la robotización y las nuevas tecnologías están transformando las sociedades, las relaciones laborales y la organizacion del trabajo y la era digital tiene que servir para afianzar nuestro modelo de bienestar social, la revolución tecnológica se tiene que poner al servicio de la ciudadanía y de la clase trabajadora», señaló la vicesecretaria general de Política Institucional y Recursos, Nerea Monroy, en su intervención en la mesa redonda celebrada en el contexto del curso de verano “40 años Estatuto de los Trabajadores: El sistema de relaciones laborales ante la crisis por COVID-19”, organizado la semana pasada por la Universidad de Alcalá de Henares en Cangas del Narcea, con la colaboración de UGT Asturias.

Como señaló Monroy, la tecnología supone una oportunidad para avanzar en el desarrollo humano y social, pero puede traer perjuicios para los trabajadores y trabajadoras si no son correctamente regulados y se protegen los derechos colectivos. Por eso, explicó, el reto de UGT es evitar que se utilicen los avances tecnológicos para destruir empleo, explotar o deteriorar las condiciones laborales «bajo la disculpa de la modernidad y flexibilidad».

En este aspecto, el diálogo social, la negociación colectiva y los derechos de información y consulta son instrumentos fundamentales para conciliar las necesidades de adaptación de la empresas, la implantación de procesos de digitalización y la automatización con el mantenimiento y la creaciOn de empleo, la mejora de la condiciones laborales, la tutela de la seguridad y salud y los derechos laborales.

Monroy también hizo hincapié en que para lograr un trabajo decente y dar prioridad a las personas «será necesario aprovechar los recursos económicos de los fondos europeos y así construir un nuevo pais sobre las bases de más justicia, más igualdad y más empleo con derechos y salarios dignos.

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