Solo dinamizando el consumo y la inversión podremos pensar en una recuperación real de la economía y el empleo

Los datos de IPC publicados hoy por el INE, correspondientes al mes de julio, muestran una disminución de cuatro décimas respecto al mes anterior, situando la tasa interanual en el -0,3%. Estos datos son fiel reflejo de las políticas del Gobierno, asentadas en la devaluación de las rentas de los trabajadores y, como consecuencia, la disminución del consumo, extendiendo la desigualdad y la pobreza en nuestro país. Además, están lejos de las previsiones del Gobierno y de otros organismos internacionales y aumentan el riesgo de deflación en España. Ante esto, UGT exige un cambio radical en las políticas de nuestro país, que mejore el poder adquisitivo de los salarios, genere empleo de calidad y recupere los derechos laborales perdidos. Solo dinamizando el consumo y la inversión podremos pensar en una salida equilibrada y más justa de la crisis y en la recuperación real que se refleje en la mejora de la productividad y la creación de empleo y haga de nuestra economía una más competitiva y sostenible a largo plazo.

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) situó su tasa de variación anual en el mes de julio de 2014 en el -0,3%, cuatro décimas por debajo de la registrada en el mes anterior. Este descenso ha venido provocado por la confluencia del comportamiento de distintos grupos; especialmente por la caída de precios vinculada al efecto rebajas de verano en vestido y calzado, y los menores precios en electricidad, muebles y telefonía. Los precios han subido, por su parte, en cuestiones que han tenido mayor demanda en esta época del año y que tienen que ver con el turismo: aumento de los precios de los viajes organizados y la subida de precios de hoteles y otros alojamientos turísticos.

La inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, se mantiene en el 0,0%, igual que el mes pasado.

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), la tasa de variación anual se ha situado en -0,4%, cuatro décimas por debajo de la registrada el mes anterior. Mientras, la tasa de variación interanual del IPCA de la Zona Euro ha bajado al 0,4%, una décima menos que el mes anterior. De este modo, la brecha entre el IPCA de España y el de la Zona Euro alcanza los ocho puntos porcentuales, con lo que los productos españoles siguen ganando competitividad exclusivamente vía precios.

Conclusiones

Los últimos datos conocidos en la mañana de hoy, relativos al Índice de Precios de Consumo del mes de julio, nos mantienen en la incertidumbre sobre la recuperación económica, lejos de las previsiones del Gobierno y de organismos como el Fondo Monetario Internacional o al Comisión Europea. Hoy por hoy, este escenario se sigue caracterizando por un débil crecimiento de la actividad económica y un insostenible nivel de desempleo, además del riesgo persistente en relación a los precios, que alcanzaron en julio su mayor valor negativo en tasa anual (-0,3%), aumentando el riesgo de deflación en España, con las consecuencias perjudiciales que de ello se deriva para cualquier economía, tanto en términos de actividad económica y financiera, como en términos de empleo.

Esta situación de los precios es el reflejo de una economía con reducida demanda consecuencia de los duros ajustes exigidos por la troika y practicados por el Gobierno de España y su apuesta por la devaluación de las rentas de los españoles, especialmente los salarios. Además, este contexto de rentas se enmarca en un escenario de continuo deterioro del empleo y de su calidad, con las consecuencias directas que esto tiene sobre las decisiones de consumo de las familias españolas. Y tanto es así, que los últimos datos de las Cuentas Trimestrales No Financieras de los Sectores Institucionales, publicadas en pasado 2 de julio, alertan de la tasa de ahorro de los hogares e instituciones sin ánimo de lucro al servicios de los hogares fue negativa en el primer trimestre de 2014 y se cifró en el -1,9% de su renta disponible, su mínimo histórico desde que existe la serie (desde el año 2000).

La traducción es la siguiente: el estado de ánimo de la economía española es negativo. En España hoy la renta de las familias no es suficiente para hacer frente a las menguadas decisiones de consumo, menguadas por la caída de su renta disponible bruta, derivada del descenso de la remuneración de los asalariados (-0,4%), del volumen neto de prestaciones recibidos por los hogares (-3,3%) y del saldo neto de otras transferencias corrientes percibidas (-27,8%). Por eso, a las familias españolas no les queda más remedio que utilizar sus ahorros para hacer frente a las necesidades de consumo hoy, con las consecuencias que esto tiene en relación con la incertidumbre y la confianza económica en el futuro y el aplazamiento más a futuro de nuevas decisiones de consumo. Señalar en este punto que la negociación colectiva sigue siendo una herramienta de las más valiosas para amortiguar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores en España, puesto que los convenios con efectos económicos en 2014, registrados en el primer semestre, tienen un incremento salarial medio del 0,54% para los 3.602.762 trabajadores que a 30 de junio tenían negociado y acordado su convenio.

En definitiva, este escenario no es sino el resultado de las políticas de austeridad, que estén extendiendo al desigualdad y la pobreza en España. Porque los desmedidos ajustes en el gasto público, las sucesivas reformas laborales, de la negociación colectiva y de las pensiones, han provocado que la demanda interna, principal pilar de nuestra economía, se haya ralentizado enormemente. Y de ahí la situación de la actividad económica, del empleo, pero también de los precios en nuestro país.

Po eso, desde UGT exigimos un cambio radical en la política económica y laboral de nuestro país, porque la recuperación pasa por la mejora del poder adquisitivo de los salarios, la generación de empleo de calidad y por la recuperación de los derechos laborales perdidos, junto con la protección de las necesidades sociales y el acceso a servicios públicos de calidad. Sólo a través de la dinamización del consumo y de la inversión –y por tanto de la demanda interna- podremos empezar a pensar en un verdadero final de crisis, que se iniciará sólo a través de las mejoras de los salarios en términos reales y la recuperación del empleo. Frente a la estrategia de la austeridad, UGT apuesta por una política centrada en las personas y el empleo, con una salida más equilibrada y más justa de la crisis y con reformas de calado para hacer la economía española más competitiva y más sostenible a largo plazo, basada en la mejora de la productividad y el valor añadido, la generación de empleo de calidad y el fortalecimiento de nuestro estado de bienestar.

No hay comentarios

Dejar respuesta

2 × 1 =