Nos reunimos con rabia, con dolor y con la determinación de quienes no están dispuestas a aceptar que asesinar a mujeres siga formando parte de la realidad de nuestro país.

No olvidaremos a las mujeres asesinadas este mes ni a todas las que fueron asesinadas antes que ellas. Todas ellas forman ya parte de nuestra memoria colectiva que nos obliga a seguir luchando hasta que ninguna mujer tenga que vivir con miedo por el hecho de ser mujer.

Cada minuto de silencio debe convertirse en un grito colectivo. Cada asesinato debe reforzar nuestro compromiso de combatir el machismo en todos los ámbitos de la sociedad.

No aceptamos discursos negacionistas que cuestionan la existencia de la violencia machista o pretenden equipararla con otras violencias para invisibilizar su carácter estructural. Negar la violencia machista también mata. Banalizarla también mata. El silencio institucional, los recortes en igualdad y la falta de recursos tienen consecuencias sobre la vida de las mujeres.

Reivindicamos políticas públicas dotadas de recursos suficientes para la prevención, la protección y la reparación. Exigimos una educación en igualdad que elimine los privilegios masculinos desde la infancia; una justicia que proteja a las víctimas y actúe con diligencia; servicios públicos fuertes; viviendas seguras; empleo digno; independencia económica; y una respuesta coordinada de todas las administraciones.

Hacemos un llamamiento a la movilización permanente. Porque la igualdad no se consigue sola. Porque los derechos se defienden organizándose. Porque el feminismo y el sindicalismo comparten una misma aspiración: que todas las personas puedan vivir y trabajar con libertad, dignidad e igualdad.

Desde aquí confirmamos nuestro compromiso con el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, con el diálogo social para avanzar en igualdad y con la negociación colectiva como herramienta para combatir las desigualdades que sostienen la violencia machista. No habrá democracia plena mientras las mujeres sigan siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres. No habrá justicia social sin igualdad real.

Que cada asesinato nos encuentre más organizadas y organizados. Que cada intento de retroceso encuentre una respuesta sindical más firme. Porque frente al machismo, más feminismo; frente al odio, más derechos; frente al miedo, organización y solidaridad.

No hay comentarios

Dejar respuesta