Hoy nos reunimos aquí para expresar nuestro dolor, nuestra indignación y nuestro compromiso frente a una realidad muy evidente: la violencia machista sigue asesinando mujeres.

Nos concentra la memoria y el recuerdo de las ya no están. Nos reúne el rechazo más absoluto a cada agresión, a cada amenaza, a cada acto de violencia ejercido contra las mujeres por el simple hecho de serlo.

Este mes de septiembre ha vuelto a golpearnos con dureza. Nuevos asesinatos machistas nos recuerdan que detrás de cada cifra hay una mujer cuya vida fue arrebatada. En lo que va de año, 39 mujeres han sido asesinadas por violencia de género en España, una cifra intolerable que nos debería hacer recapacitar como sociedad.

Hoy queremos recordar a todas las víctimas, a todas aquellas que tuvieron nombre, rostro, sueños, esperanzas y toda una vida por delante. A las que ya no pueden alzar la voz. Y queremos trasladar nuestro cariño, solidaridad y apoyo a sus familias, amistades y personas allegadas.

Pero hoy también queremos decir alto y claro que no estamos ante hechos aislados, no son sucesos, no son tragedias inevitables. Son asesinatos machistas. Son la consecuencia más extrema de una violencia estructural que busca controlar, someter y limitar la libertad de las mujeres.

Nos duele comprobar que muchas víctimas nunca llegaron a denunciar. El miedo, la dependencia económica, el aislamiento o la falta de apoyo siguen siendo barreras que impiden a muchas mujeres pedir ayuda. Por eso la lucha contra las violencias machistas requiere el compromiso de toda la sociedad.

Exigimos más prevención, más educación en igualdad, más recursos públicos, más protección para las víctimas y más coordinación entre todas las administraciones. Exigimos que ninguna mujer quede desamparada y que ninguna voz encuentre indiferencia cuando pide ayuda.

Frente a quienes niegan esta violencia o intentan minimizarla, respondemos con firmeza: la violencia machista existe, mata y vulnera los derechos humanos más fundamentales. Defender a las víctimas y trabajar por la igualdad no es una opción, es una obligación democrática.

Y hacemos también un llamamiento a toda la ciudadanía: no miremos hacia otro lado. La violencia machista no es un problema privado. Es un problema social que requiere una respuesta colectiva.

Hoy guardamos memoria. Hoy levantamos la voz. Hoy decimos basta. Basta de asesinatos. Basta de miedo. Basta de silencio.

Por todas las que ya no están. Por todas las que sufren violencia. Por las que vendrán. Seguiremos luchando hasta conseguir una sociedad libre de violencias machistas.

Porque nos queremos vivas. Porque nos queremos libres. Ni una menos. Ni una más.

Compartir
Artículo anteriorEL RETO DE LA IGUALDAD SALARIAL

No hay comentarios

Dejar respuesta