Porque nada vale más que tu vida. Porque el primer derecho en el trabajo es el derecho a seguir viviendo. Exijamos prevención. Exijámosla ya.

Desde UGT lo denunciamos con claridad: los accidentes laborales no son inevitables. Lo que falta es voluntad política y control efectivo. Proteger la salud en el trabajo, especialmente la salud mental, no es un lujo: es una obligación legal, moral y democrática. El derecho más básico es volver a casa con vida.
Un tercio de los accidentes en pymes se produce sin evaluación de riesgos. Eso es ilegal. Eso mata.
Y si se incumple la ley, debe haber consecuencias. Exigimos a la Fiscalía que actúe, que investigue, que lleve ante los tribunales a quienes, por acción u omisión, colocan cada día a miles de personas en riesgo. La impunidad también mata. No vamos a tolerarla.

Queremos hechos, no promesas.
Exigimos una actuación urgente en la Mesa de Diálogo Social para reformar la legislación preventiva y adaptarla a las nuevas realidades laborales. También reclamamos más medios para la Inspección de Trabajo.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales necesita una actualización urgente.
Las condiciones laborales han cambiado profundamente, pero la normativa vigente sigue anclada en el pasado. A los riesgos tradicionales —como caídas, golpes o atrapamientos— se han sumado nuevas amenazas ligadas a la digitalización, el cambio climático y el aumento de los riesgos psicosociales. Estrés, ansiedad y depresión están detrás de miles de bajas laborales, y en demasiados casos, detrás de muertes por infarto o derrames cerebrales. Negar esta realidad es perpetuar el daño.
9 muertes en el trabajo en solo tres meses. No es una estadística: es una vergüenza.
Cada semana, cada día, nos enfrentamos a un nuevo parte de guerra: otro accidente mortal.
Falta prevención. Sobran excusas. Estamos ante una auténtica emergencia laboral que exige respuestas inmediatas y contundentes. ¡Basta ya de mirar hacia otro lado!
En el primer trimestre de 2025, nueve personas han muerto mientras trabajaban. Nueve tragedias perfectamente evitables. Nueve familias rotas para siempre. Y lo más grave: cada una de estas muertes es la consecuencia directa de una omisión preventiva, de una ley incumplida, de una responsabilidad ignorada.

Marino Fernández Reinaldo
Secretario de Salud Laboral y Medioambiente de UGT Asturias







