Estos últimos meses del año están siendo especialmente duros, con un repunte de mujeres asesinadas entre octubre y noviembre. Las cifras relacionadas con la violencia contra las mujeres siguen siendo intolerables. Pero es que la violencia machista no se limita a los homicidios. Las cifras sobre malos tratos, violaciones, agresiones sexuales, acoso sexual y acoso por razón de sexo son igualmente inasumibles.
Estas cifras no son solo números, son vidas truncadas y derechos vulnerados, por lo que la erradicación de todas las formas de violencia machista debe ser una prioridad social, política y judicial, con medidas integrales que aborden la prevención, la protección y la sanción efectiva de los agresores.

Pero esta violencia machista no se limita al ámbito privado, sino que también se manifiesta en los centros de trabajo, sobre todo a través del acoso sexual y el acoso por razón de sexo. En este caso nos encontramos ante una realidad que, pese a su importancia y gravedad, continua bastante invisibilizada y afecta cada año a miles de mujeres tanto en empresas como en organizaciones. Las consecuencias de todo esto son devastadoras: deterioro de la salud física y mental, pérdida del empleo, bajas prolongadas o renuncias a puestos de trabajo son solo algunos ejemplos de los efectos que pueden causar estas situaciones en los entornos laborales.
Exigimos tolerancia cero frente a todas las formas de violencia contra las mujeres. Hacemos un llamamiento a combatir las violencias machistas desde todos los ámbitos, tanto en centros de trabajo como en toda la sociedad, abordando sus causas y reforzando los recursos e instrumentos públicos para su prevención y erradicación.

Reclamamos también el rechazo firme y la condena de los discursos negacionistas y antifeministas que ponen en riesgo los avances logrados, cuestionan las políticas públicas contra las violencias machistas y la educación en igualdad, y revictimizan a las mujeres víctimas de violencias machistas.
Proponemos la formación y la sensibilización de las plantillas en los centros de trabajo, que las delegadas y los delegados presentes en los centros de trabajo actúen como barrera frente a cualquier forma de violencia contra las mujeres y seguimos impulsando los planes de igualdad y todo tipo de medidas de acción positiva en la negociación colectiva para llegar a erradicar discriminaciones, estereotipos sexistas y violencias machistas, con el fin de crear entornos seguros, libres y adecuados para que todas podamos desarrollar nuestro desarrollo laboral sin ningún tipo de traba.
Manifestamos que la violencia contra las mujeres es un problema político y social de primer orden, que supone un déficit en nuestros sistemas democráticos, y que es preciso que abordemos desde todos los frentes, y sin escatimar en recursos.
Por entornos laborales libres de violencias machistas. Y porque el basta ya, ya no basta.

NO MÁS VIOLENCIAS MACHISTAS.
LA VIOLENCIA MACHISTA LA PARAMOS UNIDAS
TODAS Y TODOS







