Por tercer mes consecutivo nos hemos movilizado con concentraciones en todo el país para exigir al Gobierno de España que cumpla con los compromisos sociales adquiridos. Siguiendo todas las medidas de prevención por la pandemia, en Oviedo se realizó una concentración ante la Delegación del Gobierno en Asturias.

En ella, en declaraciones a los medios, el secretario general, Javier Fernández Lanero demandó al presidente Pedro Sánchez, que «deje de tener un comportamiento moroso con los trabajadores y los ciudadanos de este país», en referencia a los compromisos que «vendió» en la campaña electoral y que aún no se han cumplido. Recordó también que a causa de la reforma laboral se han multiplicado el número de horas extraordinarias, con lo que se ha dejado de pagar mucho dinero en salarios. Destacó además que esta reforma ha dado mucho poder a los empresarios frente a los sindicatos y «ha debilitado» la negociación colectiva para conferir un «poder discrecional» a los patronos.

UGT y CCOO, organizaciones convocantes de este proceso continuado de movilizaciones, consideran que la pandemia ha trastocado bastante todo el proceso de diálogo social que estaba abierto y que debería haber llevado a mejorar el nivel de vida de la población de nuestro país. Pero no ha sido así. En un manifiesto conjunto expresan del siguiente modo su punto de vista sobre la situación:

«Desde hace un año, nos dedicamos de manera plena a luchar contra el coronavirus y sus consecuencias sociales y económicas, con el fin de que la crisis no se llevara por delante los recursos de las personas trabajadoras y las empresas.

En la pancarta de cabecera, Mar Celemín, Javier F. Lanero y Ana Roza, que dio lectura al manifiesto en representación de UGT.

Estamos orgullosos del trabajo realizado, hemos tejido una red de protección social que ha salvaguardado a millones de personas trabajadoras y a cientos de miles de empresas. Nuestro tejido productivo y nuestra economía no se han ido al traste gracias a la labor de los sindicatos.

Pero ha sido claramente insuficiente. No podemos estar plenamente satisfechos teniendo en cuenta que hoy en día hay cientos de miles de familias que no tienen el mínimo para poder sobrevivir, que tienen que hacer colas para recibir bolsas de alimentos. Tenemos que pensar en esas personas que no tienen nada. Cuando se aprobó el Ingreso Mínimo Vital (IMV), ya dijimos que, tal y como estaba planteado, era insuficiente. Y se ha demostrado inútil ante la necesidad de las personas de este país. Por ello, hay que reclamar que se introduzcan los cambios necesarios para que pueda ser una herramienta para acabar con las colas de la vergüenza que hemos día tras día. Esto nos ayudaría a avanzar más en el sendero de no dejar a nadie en el camino.

Además, hay otras pandemias que se han desatendido con esta crisis. El sistema de salud de nuestro país no solo está sobrecargado como consecuencia de la pandemia, sino que las pandemias del resto de enfermedades están por resolver. Hoy hay mucha gente en nuestro país que está esperando cita para ser atendida por un especialista médico. Los servicios de atención primaria están funcionando en una situación defectuosa. Esto nos tiene que llevar a plantear al Gobierno la exigencia de abordar estas nuevas situaciones, que no hacen sino ahondar en los niveles de pobreza y desigualdad ya existentes.

Con la llegada de la vacuna, resulta imprescindible abordar la necesaria reconstrucción de nuestro país y resolver los problemas que la crisis del coronavirus ha generado entre las personas.

Nerea Monroy, Juanjo García y Carmen Escandón durante la concentración.

Por ello, es fundamental retomar las mesas de diálogo social que teníamos paradas en el mes de marzo del año pasado: las de la derogación de las reformas laborales y de pensiones de 2013 y la del aumento del Salario Mínimo Interprofesional, necesarias para la igualdad social y la distribución de la riqueza. Avances sin los cuales la salida de la crisis se efectuará, como en crisis anteriores, sobre la espalda de la clase trabajadora. Algo que no podemos permitir.

El Gobierno debe cumplir sus compromisos electorales y con las organizaciones sindicales y garantizar una reconstrucción de país justa que verdaderamente no deje a nadie atrás.

Reformas comprometidas antes de la pandemia, junto a otros objetivos como la ampliación de los ERTE, la regulación de las plataformas digitales, la ley de igualdad salarial y un plan de choque contra la siniestralidad.

Por ello, exigimos:

1) La derogación de las reformas laborales. Hoy, más que nunca, se demuestra que o hay derogación plena de las reformas o es imposible llegar a acuerdos con CEOE que mejoren nuestro mercado de trabajo y posibiliten crear empleos de futuro, de calidad y con derechos. La patronal lo tiene todo y no tiene interés de entrar a negociar un cambio en la reforma laboral. Si se supedita el acuerdo a una negociación con los empresarios, sabemos que no se va a producir. Hay que derogar las reformas laborales y luego llegar a acuerdos.

2) La derogación de la reforma de pensiones de 2013. Hay que retomar el acuerdo social de 2011, garantizar por ley la revalorización de las pensiones conforme al IPC y acabar de una vez con el factor de sostenibilidad. No vamos a llegar a ningún acuerdo que recorte las pensiones. Es imprescindible que se asegure la viabilidad del sistema eliminando los gastos que no le corresponden a la Seguridad Social y complementando las cotizaciones con partidas de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

3) La subida del SMI. Al final de la legislatura, en 2023, el SMI debe llegar al 60% del salario medio en España, algo más de los 1.200 euros. Por ello, es imprescindible que este año no se congele, sino que siga aumentando. Todos los países de Europa con SMI lo han subido este año. No hay motivos para no hacerlo.
Negociación y movilización

UGT y CCOO seguiremos con las movilizaciones en torno a los días 11 de cada mes hasta que el Gobierno apruebe sus compromisos en el BOE. Basta ya de hablar y de buenas intenciones, la mejora de las condiciones de vida de las personas se debe plasmar en normas oficiales.

Vamos a ir a un periodo de tiempo difícil y complejo. Ambos sindicatos van a mantener su independencia y sus criterios en todas las negociaciones. Nunca nos han regalado nada y ahora no lo van a hacer. Cada cuestión que queramos conseguir tendremos que lucharla.
Por ello, hay que continuar movilizándose. No se va a derogar la reforma laboral si no nos movemos. No vamos a restaurar la ultractividad de los convenios si no nos movemos. No va a acabar la precariedad, en la contratación si no nos movemos. No van a aumentar las pensiones ni el SMI si no nos movemos. Vamos a mantener el proceso de combinar negociación y movilización, con el fin de llegar al máximo posible de nuestras reivindicaciones. Tenemos una gran oportunidad para llevarlo adelante.

 

 

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