Las violencias machistas en los centros de trabajo continúan siendo una realidad silenciada que afecta a miles de mujeres y vulnera derechos fundamentales. El acoso sexual y el acoso por razón de sexo no solo deterioran la salud y la estabilidad laboral de quienes los sufren, sino que perpetúan desigualdades estructurales que deben ser erradicadas. Visibilizar estas violencias, reforzar los mecanismos de prevención y garantizar entornos laborales seguros e igualitarios es una responsabilidad colectiva y una prioridad sindical ineludible.
Autora:
Evelyn Cosío Fernández
Secretaria de Igualdad de UGT Asturias








