Nos concentramos hoy para expresar nuestro respeto, dolor y solidaridad por la pérdida de un trabajador en un accidente laboral en Gijón.
Queremos trasladar nuestro más sincero pésame y todo nuestro apoyo a la familia, amistades y compañeros y compañeras de Jesús, trabajador de la construcción fallecido el pasado viernes. Su pérdida nos duele profundamente y nos interpela como sociedad.

En lo que llevamos de año, ya son dos las personas fallecidas en accidente laboral en Asturias por causas evitables como caídas en altura o aplastamientos. El año pasado fueron 22 trabajadores fallecidos por accidente de trabajo. Detrás de cada cifra hay una vida truncada, una familia rota, un entorno golpeado por una tragedia que podría haberse evitado.
No podemos olvidar que riesgos como las caídas en altura son perfectamente controlables. La clave está en aplicar una prevención efectiva: protecciones colectivas adecuadas, equipos de seguridad, planificación rigurosa y el fin de la improvisación en los centros de trabajo.

Con la experiencia acumulada, la legislación vigente y los recursos técnicos disponibles, no existe justificación para que se repitan. Su persistencia evidencia fallos graves en la planificación, en la supervisión y en la cultura preventiva en los centros de trabajo.
Pero este acto no es solo de duelo. Es también una denuncia clara ante una realidad inaceptable: la siniestralidad laboral sigue costando vidas mientras persisten la falta de compromiso y la dejadez en materia de seguridad.

Reiteramos que es imprescindible garantizar que todas las personas trabajadoras puedan desarrollar su labor sin poner en riesgo su vida. Ninguna muerte en el trabajo es inevitable ni puede asumirse como algo normal.
Exigimos más prevención, más control y un compromiso real por parte de las empresas y de las administraciones públicas. La vida de las personas trabajadoras debe estar siempre por encima de cualquier interés económico.

A la espera de que se esclarezcan los hechos, no podemos aceptar que en 2026 alguien pierda la vida por el simple hecho de acudir a su puesto de trabajo. Reclamamos una investigación exhaustiva que determine las causas del accidente y depure todas las responsabilidades. Recordamos que es el empresario quien tiene la obligación legal de garantizar la seguridad y la salud de su plantilla.
Denunciamos que todavía hay empresas que consideran la prevención como un coste y no como una inversión en vida, dignidad y seguridad. Esta visión irresponsable está deteriorando las condiciones laborales y poniendo en riesgo a miles de personas trabajadoras.

Los accidentes laborales mortales no se detienen, y esto pone de manifiesto que la normativa de prevención no se está aplicando con el rigor necesario. No se trata de falta de leyes, sino de falta de cumplimiento.
Por ello, exigimos una revisión urgente de los protocolos de seguridad para evitar que tragedias como esta vuelvan a repetirse. Pero, además, es necesario avanzar hacia una nueva ley de prevención de riesgos laborales, adaptada a la realidad actual del trabajo, que refuerce las obligaciones empresariales, mejore los mecanismos de control y garantice una protección efectiva de la salud de las personas trabajadoras.
Basta ya de mirar hacia otro lado. Necesitamos hechos, no palabras. Prevención real, no prevención de papel.

Exigimos, además del cumplimiento estricto de la normativa, un refuerzo de los medios humanos y materiales de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social. Es imprescindible que estos organismos investiguen a fondo cada accidente, esclarezcan sus causas y actúen con contundencia frente a los incumplimientos.
Evitar que los riesgos se conviertan en tragedias depende de todos: empresas, administraciones, servicios de prevención y del conjunto de la sociedad laboral.

Lo decimos alto y claro: ninguna muerte en el trabajo es inevitable. La seguridad no se negocia.
El trabajo no puede costarnos la vida. Vamos a trabajar para vivir, no para morir en el intento.
No podemos resignarnos a que la siniestralidad sea parte del trabajo.
Para finalizar, guardaremos unos minutos de silencio en memoria de nuestro compañero y de todas las personas trabajadoras que han perdido la vida.







