Los datos de la EPA relativos al segundo trimestre muestran el duro impacto de la crisis sanitaria y las medidas de paralización de la actividad productiva. Lo que supuso una pérdida de ocupados de 16.300 respecto al primer trimestre (4,2%), y una pérdida de 13.400 empleos en términos interanuales (3,5%).

La cifra de paro se sitúa en 62.700 desempleados, y se reduce en 2.400 parados en comparación con el trimestre anterior. Cabe señalar que esta bajada en el desempleo se debe a un efecto estadístico y no a una mejora de la situación, ya que dada la situación de confinamiento muchos desempleados no cumplen con los requisitos de búsqueda activa de empleo o no pueden incorporarse a un empleo por cuidado de personas dependientes y por ello no se incluyen en el concepto de desempleado pasando a ser inactivos. En este trimestre los inactivos se han incrementado en 17.700 más que el trimestre anterior y en torno a 12.000 más en términos interanuales.

Destaca negativamente el aumento de la tasa de paro de los menores de 25 años que aumenta hasta el 36% (7 puntos porcentuales más que el trimestre anterior).

Esta situación exige poner en marcha medidas para proteger a las personas más castigadas por la situación de desempleo, y siempre consensuadas bajo el paraguas del diálogo social. La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la importancia de tener un estado del bienestar fuerte, por lo que es fundamental reforzar los sistemas sanitario, educativo y protección social.

A nivel regional es necesario trabajar por reforzar el diálogo social y avanzar en una nueva concertación regional con medidas que en un corto plazo nos permitan hacer frente a la reconstrucción de la economía y el empleo asturiano, así como reforzar la protección social y la sanitaria. Prestando especial atención al sector industrial, dada la importancia que éste tiene sobre la economía y el empleo asturianos y el efecto arrastre que tiene sobre otras actividades productivas.

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