Javier Fernández Lanero
Javier Fernández Lanero

A las puertas del año 2017 es el momento de hacer balance de lo acontecido y establecer nuevos propósitos y objetivos, en definitiva, de escribir la carta a los Reyes Magos.

Los últimos años, y 2016 no ha sido una excepción, están siendo especialmente difíciles para los trabajadores y trabajadoras de este país y de Asturias, porque, aunque estamos creciendo en términos de Producto Interior Bruto, la prima de riesgo esté contenida y se hayan producido algunos resultados positivos en determinadas variables macroeconómicas, estamos viendo que las mejoras no están llegando a las familias y a las personas. Crecemos en términos económicos, pero no sociales ni de igualdad.

La realidad que vivimos es que uno de cada cinco españoles en edad de trabajar no puede hacerlo, y que la mitad de los jóvenes está en el paro; que ha seguido creciendo la desigualdad y la injusticia social, con uno de cada cuatro españoles en riesgo de pobreza; que trabajar ya no es sinónimo de poder vivir dignamente; que uno de cada tres asalariados ingresa menos del salario mínimo interprofesional; que los contratos son cada vez más precarios y temporales; que la mitad de los pensionistas ganan menos del salario mínimo interprofesional; que más del 50% de los desempleados no cobran ningún tipo de prestación; que sigue aumentando la brecha salarial, la violencia machista y en general la desigualdad de género; que cada vez hay más muertos por accidente laboral; que cada vez hay más familias –1.400.000– con todos sus miembros en desempleo; más personas que afrontan durísimas circunstancias cada invierno porque no tienen acceso a calefacción, ni a luz, ni a unas condiciones mínimas de vida; más familias en una situación de abandono absoluto, sin ningún tipo de ayuda social. 2016 es el año donde se han acuñado dos nuevos términos, el trabajador pobre y la pobreza energética.

Todo ello fruto de unas políticas injustas que a golpe de Real Decreto se nos han ido imponiendo sobre el falaz argumento de que la austeridad era la única solución a la crisis. Políticas que se han desarrollado a través de una reforma laboral salvaje, que ha legalizado distintas formas de explotación laboral, además de aprovechar la crisis para recortarnos no sólo derechos, sino también libertades.

Ha llegado el momento de decir “Basta ya”, y puesto que no podemos esperar de quien gobierna que cambie estas medidas y su forma de hacer política, no nos va a quedar más remedio que movilizarnos. Porque todo lo que hemos conseguido hasta ahora y todo lo que nos queda por conseguir va a ser a base de inconformismo y de luchar; porque lo que no peleemos los trabajadores y las trabajadoras, no nos lo va a regalar nadie.

Lo veníamos advirtiendo todo el año que estuvimos sin Gobierno y, una vez constituido el nuevo Ejecutivo y haber constatado que nada ha cambiado, no nos ha quedado más remedio que en diciembre volver a las movilizaciones, con más de sesenta manifestaciones en todo el país para exigir el cambio de políticas, incidiendo sobre todo en cuatro grandes ejes: empleo (creación y calidad), sostenibilidad del sistema público de pensiones, subida de los salarios y mejora de la protección social.

Queremos un verdadero diálogo social con el Gobierno y una política económica, social y laboral que redistribuya entre los ciudadanos la riqueza que se está generando en el país, y que permita recuperar los derechos perdidos por los ciudadanos durante la crisis y los recortes y así rescatar a las personas de la recesión.

Por encima de los intereses partidistas de los grupos políticos están los de los ciudadanos de esta comunidad autónoma y aunque lo lógico y natural hubiese sido un pacto de los grupos políticos de izquierdas, que en Asturias son mayoritarios, más importante de con quién se pacte, es el contenido del acuerdo. Por eso, y desde el punto de vista que defiende mi sindicato–el de dar prioridad a las personas–valoramos positivamente que, en virtud del acuerdo alcanzado, Asturias pueda contar finalmente en 2017 con unos Presupuestos que destinan a gasto social un elevado porcentaje (68,7%) y que además contemplan 311 millones para inversión productiva, una partida que aumenta por primera vez desde que empezó la crisis en 2009 y que podría verse incrementada con la ampliación del objetivo de déficit.

En este punto final del año, no podemos dejar de lamentar el devenir de la Unión Europea, con una imagen muy deteriorada por empeñarse en sus ineficaces y dañinas políticas de austericidio y por la crisis de valores y de ética abierta, entre otras cuestiones, por echar por tierra la Europa garante de los Derechos Universales y de las Libertades fundamentales con la pésima gestión de la crisis de las personas refugiadas. Son enormes torpezas que han dado lugar a la proliferación de opciones políticas de ultraderecha, xenófobas y extremistas, y a que muchos ciudadanos se estén preguntando de qué sirve pertenecer a la Unión. Por eso es fundamental que Europa corrija su rumbo, para que vuelva a ser percibida por la ciudadanía como un espacio de convivencia en democracia, paz, libertad y bienestar.

Asturias atesora muchas fortalezas y potencialidades que se tienen que transformar en oportunidades para el año 2017. Es el momento de aprovechar ese tan repetido crecimiento económico para repartir los beneficios, subir salarios y recuperar a las personas. Es el momento de que la Administración Central cumpla la deuda que tiene con Asturias en materia de infraestructuras y terminar con el déficit que tenemos por tierra, mar y aire.

Es fundamental que se termine la variante de Pajares, los enlaces de la Zalia, los accesos al Musel, la Autopista del mar y se mejore la red ferroviaria de cercanías. Tiene que ser el año donde entre en funcionamiento la regasificadora y se cambie el sistema de subasta eléctrica por otro que no ponga en peligro la viabilidad de las empresas industriales grandes consumidoras, que tanto empleo y riqueza generan. Hay que apostar por la sostenibilidad de los servicios públicos, que garantizan un servicio y un empleo de calidad, y porque los empleados públicos recuperen todos los derechos y el poder adquisitivo perdido durante estos últimos años. Es el momento de una verdadera reforma en la enseñanza pactada con toda la comunidad educativa. Es el momento para poner en marcha todas las medidas que tenemos recogidas en la concertación regional.

Somos conscientes de que a pesar de esta carta a los Reyes Magos, al final corremos el riesgo de que solo nos traigan carbón. En ese caso que sea mucho carbón de ese que tenemos en Asturias y que supone una fuente de energía autóctona y garante de un suministro energético estable.

El año 2017 es el momento de recuperar a las personas, es el momento de aprovechar ese tan repetido crecimiento económico para repartir los beneficios, subir los salarios y acabar con la precariedad laboral y la desigualdad.

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