Los salarios son una de las fuentes principales de las rentas de los hogares y un componente fundamental de la demanda interna.

Según los datos recogidos en la Encuesta Trimestral de Coste Laboral, que elabora el INE y publicada en el día de hoy, el año 2016 arranca con un descenso de los salarios respecto a la media anual del año anterior del 2,7% (3,7% en España). Si bien se produce un incremento respecto al primer trimestre de 2015 (4,7%), este no compensa la pérdida de poder adquisitivo que vienen soportando los salarios desde que comenzó la crisis. Asimismo, el coste salarial en Asturias (1.822 euros) se sitúa por debajo de la media del país (1.832 euros) y es muy inferior a comunidades autónomas con similar estructura productiva.

La salida de la crisis pasa por un modelo económico sostenible y equilibrado donde los salarios recuperen su papel central. De otra forma no podremos hablar de recuperación económica ya que continuarán amentando las desigualdades y las tasas de pobreza, a la vez que disminuyen los niveles de protección social.

A la pérdida de poder adquisitivo de los salarios se une el descenso en las tasas de cobertura por desempleo, consecuencia del elevado paro de larga duración (60,5% de los parados) que hace que se vayan agotando las prestaciones, de manera que sólo el 47% tiene derecho a prestación y de los que la perciben el 57% es de carácter asistencial, que son de menor cuantía. Los bajos salarios unidos a una cada vez menor protección social han disparando los niveles de pobreza, aumentando en torno a 5 puntos porcentuales entre los años 2008 y 2015.

Los salarios son una de las fuentes principales de las rentas de los hogares y un componente fundamental de la demanda interna. Por lo tanto, un factor clave del crecimiento económico. Además con bajos salarios y empleos temporales, se resiente la capacidad de recaudación de la Seguridad Social, con las consiguientes repercusiones en el sistema de pensiones.

Es urgente crear empleo estable, de calidad y recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores que se ha venido desplomando en los últimos años, fruto todo ello de la crisis y de unas políticas económicas nefastas, emanadas desde Europa y aplicada concienzudamente por el Gobierno de España donde la reforma laboral de 2012 ha tenido el principal protagonismo a la hora de deteriorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores.

Desde UGT reivindicamos, una vez más, la inmediata derogación de la reforma laboral y la necesidad de impulsar los salarios para dignificar la vida de los trabajadores y luchar contra la pobreza laboral. Así como la creación de más y mejores empleos, a la vez que se refuercen las políticas de protección social a los colectivos más vulnerables. En definitiva, un giro en las políticas aplicadas hasta ahora hacia políticas progresistas que den solución a los problemas y demandas de los ciudadanos.

Con todo, insistimos en la necesidad de aplicar una política salarial en línea a lo pactado en el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC 2015-17), donde se recoge un modelo salarial de recuperación del poder adquisitivo que contribuya a reactivar la demanda interna, el empleo y a la reducción de las desigualdades, afianzando un crecimiento más sólido y sostenible. Es preciso elevar los salarios, incluido el Salario Mínimo Interprofesional tal y como se recoge en una de las “20 actuaciones urgentes por el progreso y el bienestar social” que hemos presentado, junto con CCOO, recientemente de cara a los próximos comicios electorales del 26 de junio.

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