A lo largo del año 2014, a pesar de que ciertos indicadores laborales parecen dar un cierto alivio, la situación económica ha sido complicada con un elevado nivel de desempleo, el agotamiento de las prestaciones por desempleo y la menor calidad de éstas, consecuencia de la prolongación de la crisis que supone que los desempleados vayan agotando sus prestaciones contributivas y vayan pasando a las de carácter asistencial que son de menor cuantía, la precarización del empleo, caracterizado por la temporalidad, los contratos a tiempo parcial y la devaluación salarial, el desigual reparto de la carga de la crisis, el debilitamiento de la negociación colectiva, acompañado de una menor protección social y una pérdida de calidad de los servicios públicos esenciales. Todo ello ha empobrecido de manera preocupante a la población como se aprecia en el aumento de hogares con dificultad para llegar a fin de mes, para cubrir necesidades básicas como el uso de la calefacción o los que han sufrido retrasos en pagos relacionados con la vivienda como pago de hipoteca o de recibos de comunidad y gas. La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social en Asturias ha aumentado en 5 puntos porcentuales en comparación con el año 2009 hasta el 23,4% en 2014.

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