A pesar de la reducción del paro hay un volumen importante de desempleo estructural como se aprecia en el elevado peso que tiene el paro de larga duración, donde el 55% de los desempleados lleva más de un año buscando empleo. Esta prolongación en situaciones de desempleo hace que se vayan agotando las prestaciones por desempleo y a día de hoy el 53% de los parados ya no tiene derecho a prestación.

La EPA relativa al tercer trimestre del año muestra un aparente comportamiento positivo en términos de reducción de paro y aumento del empleo, si bien parte de ello es debido a la fuerte caída de población activa.

El empleo arroja una subida interanual de 4.300 ocupados y el paro se reduce en 21.800 desempleados, si bien estos datos se ven empañados por la fuerte caída de población activa al contabilizarse 17.500 activos menos que el año anterior, situación que preocupa al venir destacando Asturias tradicionalmente por presentar la tasa de actividad más baja del país (más de 8 puntos por debajo de la española). Asimismo la evolución favorable del empleo y del paro se explica también por la estacionalidad, donde el fenómeno de la temporalidad alcanza al 26% de los asalariados y se confirma el rotundo fracaso de la reforma laboral que no sólo no ha sido capaz de reducir la temporalidad sino que ésta aumenta 4 puntos en comparación con antes de la aprobación de dicha reforma.

A pesar de la reducción del paro hay un volumen importante de desempleo estructural como se aprecia en el elevado peso que tiene el paro de larga duración, donde el 55% de los desempleados lleva más de un año buscando empleo. Esta prolongación en situaciones de desempleo hace que se vayan agotando las prestaciones por desempleo y a día de hoy el 53% de los parados ya no tiene derecho a prestación.

Ante esta situación, continuamos demandando un plan de choque por el empleo, en el que se combinen políticas activas de empleo con prestaciones económicas, prestando mayor atención a los colectivos con mayores problemas de inserción laboral. La creación de empleo estable y con derechos debe ser el objetivo último y con ello se mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos y se reduzcan la pobreza y las desigualdades sociales. Un crecimiento económico sólido y duradero no puede apoyarse en un mercado laboral precario y en una preocupante devaluación salarial.

Declaraciones de Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT Asturias:

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