El año 2017 comienza con un descenso del paro en términos interanuales del 7,5% (7.010 parados menos) y deja la cifra de desempleo en 86.192 parados. La caída es generalizada en todos los sectores, destacando la construcción con el mayor retroceso, y va acompañada de un aumento en la afiliación en torno a 4.600 afiliaciones.

Cabe resaltar cómo esta caída del paro está influenciada en parte por la fuga de determinados colectivos, como los jóvenes, que se ven obligados a buscar un futuro laboral fuera de nuestras fronteras. De ahí la importancia de abordar en el ámbito del diálogo social el plan de garantía juvenil.

A pesar de esta evolución la mala calidad del empleo continúa siendo la nota dominante en nuestro mercado laboral, donde hay una excesiva temporalidad, rotación laboral, un uso abusivo de la contratación a tiempo parcial y unos bajos salarios.

A lo que se añade una cada vez menor protección frente al desempleo, la cobertura continúa desmoronándose: el 53% de los parados ya no cobra prestación. Lo que hace que las tasas de pobreza y las desigualdades continúen aumentando de forma alarmante. Por ello es necesaria una prestación de ingresos mínimos a nivel nacional que ayude a familias sin recursos a cubrir sus necesidades más básicas.

La recuperación económica debe apoyarse en unos salarios dignos que contribuyan a que la riqueza se distribuya entre todos los ciudadanos y se reduzca la brecha social. Los salarios deben recuperar la pérdida de poder adquisitivo que acumulan en estos años de crisis, para impulsar el consumo y la demanda interna y así se genere más empleo. Por lo que en el ámbito de la negociación colectiva desde la UGT estamos demandando unos incrementos para el año 2017 en una horquilla del 1,8% y 3%.

marSecretaría de Política Sindical
Mar Celemin Santos

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