El paro registrado en el mes de marzo arroja lo que en principio podríamos considerar unos datos favorables para Asturias. Así, se produce un nuevo descenso del paro en términos interanuales del 7,4% (6.230 parados menos), en línea con la media del país (7,6%) que sitúa la cifra de desempleo en 77.938 parados. La caída se extiende para todos los sectores de actividad económica, con especial incidencia entre la Construcción (-14,2%) y la industria (-8,8%).

Asimismo, se produce un incremento interanual en la afiliación a la Seguridad Social en 4.634 y un avance entre los contratos indefinidos del 15,1% (367 contratos más) frente a la caída del 4,5% entre los temporales (1.186 contratos menos).

A pesar de estos datos, lo cierto es que se mantienen unos desequilibrios estructurales muy arraigados en nuestro mercado laboral que es necesario eliminar. Así, la temporalidad y los bajos salarios continúan siendo la nota dominante del mercado, donde el 90% de las contrataciones registradas en el pasado mes de marzo en Asturias son de carácter temporal. Con ello, nos encontramos que tan sólo 1 de cada 10 contratos efectuados en el mes fue de carácter indefinido.

Así mismo, se mantienen las diferencias de género, de forma que el descenso interanual del paro entre las mujeres ha resultado ser más débil (-6,2%) que entre los hombre (-8,9%). Sin olvidar como aquellas concentran el mayor porcentaje de desempleo regional (55,5%).

Asimismo, desde UGT Asturias ponemos el acento en determinados colectivos, cuya situación es más vulnerable, como son los parados de larga duración, los mayores de 45 años o los jóvenes. Sin olvidar, aquellos parados que carecen de prestación económica ante su situación de desempleo. La tasa de cobertura continúa descendiendo y a día de hoy el 53% de los desempleados inscritos carecen de protección.

Con todo, resulta evidente que la actual fase de crecimiento económico en términos de PIB no está llegando al mercado laboral, en términos de empleo de calidad y salarios dignos. Por lo que resulta más que necesario explotar las posibilidades que nos ofrece el diálogo social y el consenso, en todos los planos: tanto en el político, a la hora de abordar políticas activas de empleo eficaces; como en la empresa, en el ámbito de la negociación colectiva y del acuerdo interconfederal; y a nivel regional, impulsando los acuerdos recogidos en la Concertación Social.

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