Esta alarmante situación exige de compromisos y acuerdos en el ámbito parlamentario y en la concertación regional

El primer trimestre del año 2016 arroja un balance con luces y sombras, por un lado aumenta la población activa tras las fuertes caídas en el año anterior y se crea empleo, si bien sólo en el sector terciario y por tanto con un marcado carácter estacional.

En el lado contrario se produce un aumento del paro y de la temporalidad donde uno de cada cuatro asalariados tiene un contrato temporal. Estas malas condiciones laborales han supuesto un preocupante empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos, en nuestra región la política del Gobierno de Asturias, en los ámbitos educativo, sanitario y de protección social, ha ayudado a mitigar el el fuerte impacto de la crisis.

El paro se sitúa en 90.900 desempleados, lo que arroja un aumento de 3.700 parados más que el año anterior. Este comportamiento es contrario a la media nacional donde el paro cae un 12%. La ocupación crece en 3.600 empleos, siendo el sector servicios el responsable de este aumento ya que en el resto de sectores cae el empleo destacando la industria y la construcción, con unas pérdidas de 4.900 y 4.000 empleos, respectivamente. Esto pone de manifiesto cómo el empleo es fundamentalmente estacional.

La población activa arroja datos positivos tras una caída continuada durante el año anterior, en el primer trimestre del año se suman 7.400 activos, con lo que mejora la tasa de actividad hasta el 51,4%, 1,3 puntos porcentuales más que el año anterior. A pesar de este comportamiento positivo la tasa de actividad asturiana continúa siendo la más baja del país, en torno a 8 puntos por debajo de la media.

Urge abordar aspectos esenciales para la competitividad del sector industrial como es la tarifa eléctrica, ya que la industria en Asturias es el mayor elemento tractor de la economía y el empleo dado su peso sobre el PIB (19,6%) por encima de España (15,5%).

Destaca negativamente el fuerte aumento de la tasa de paro juvenil que se sitúa en el 52,1%, aumentando en 8,1 puntos en términos interanuales. Además de los jóvenes el paro se está convirtiendo en estructural en determinados colectivos, de manera que el paro de larga duración ya supone el 60,5% del total de paro, más de 4 puntos porcentuales que en 2015. Esta prolongación en el desempleo hace que se vayan agotando las prestaciones por desempleo y con ello aumentan los niveles de pobreza.

La temporalidad continúa siendo la nota característica de nuestro mercado laboral y se eleva al 24,5%, avanzando en más de 1 punto respecto al año 2015. Esto demuestra cómo la reforma laboral no es capaz de reducir la temporalidad sino que en cambio la precariedad, parcialidad, empleo temporal y los bajos salarios se han instalado en nuestro mercado de trabajo.

Desde UGT reiteramos la llamada al diálogo tanto en el ámbito político, para conformar gobiernos estables, como en el ámbito social, a través de la concertación regional, para poner en marcha medidas consensuadas en materia de empleo, activación económica y cohesión social, que activen la actividad productiva y mejore la calidad de vida de la ciudadanía.

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